domingo, 18 de diciembre de 2011

83% del racionamiento eléctrico nacional es aplicado en el estado Bolívar


Correo del Caroní

A dos años del anuncio de la crisis eléctrica nacional, las mejoras en el suministro energético siguen a la espera. José Aguilar, reconocido experto internacional, cuantifica en un reciente estudio las pérdidas que ha dejado el racionamiento eléctrico: 67 mil millones de dólares sólo en Guayana.

La exhaustiva revisión basada en cifras oficiales del gobierno y en estándares internacionales revela además que Bolívar es el estado más afectado del país al cargar con 83 por ciento de las limitaciones energéticas.

Los cortes eléctricos equivalen a 27 mil 364 gigavatios hora, lo que sería igual a apagar completamente el país 80 días seguidos. 

Gobierno Nacional dice haber invertido 17 mil 500 millones de dólares para solventar la coyuntura eléctrica.

85 por ciento de lo que se deja de suministrar fuera de Bolívar es para no racionar a la Gran Caracas.

Natalie García

Desde que se generara la crisis eléctrica, anunciada hace casi dos años, Guayana ha sido la gran afectada. José Aguilar, experto energético y consultor internacional, realizó un recuento de los 23 meses que tiene la situación; descubrió que del total racionado en el país 83,1 por ciento ocurre en Bolívar. El restante 16,9 por ciento ocurre fuera de la entidad distribuido a lo largo del territorio sin tocar a la Gran Caracas.

Los cálculos asoman que sólo por el concepto de Guayana, el racionamiento ha tenido un impacto de más de 67 mil millones de dólares. Cifra proviene al aplicar una fórmula internacional que permite otorgar a cada megavatio un costo. En el caso criollo la cotización promedio para el megavatio hora en 2010 equivale a 2 mil 996 dólares y un estimado de 2 mil 964 dólares para el 2011.

Dicho costo multiplicado por los megavatios dejados de suministrar proporciona la astronómica cifra citada. Explica el experto que además del detalle económico, su análisis reveló que 85 por ciento de lo que se raciona fuera de Guayana es producto de una política o estrategia para evitar quitar la luz a la Gran Caracas, cosa que califica como “la discriminación eléctrica” y una gran injusticia.

¿Injusticia? 

Especialmente destaca que se “ha sacrificado” a la entidad bolivarense, sin tomar en cuenta que aplicar una “dieta eléctrica” tan estricta tiene un enorme costo nacional para la economía y por ende el desarrollo.

En los 23 meses que lleva el plan de racionamiento se han dejado de suministrar a Venezuela (cuyo consumo mensual promedio en 2009, incluyendo las pérdidas era de 10 mil 256 gigavatios hora) 27 mil 364 gigavatios hora, lo que equivale a tener a todo el país sin luz por 80 días seguidos.

Señala que dejar de proporcionar el servicio origina que el sistema de embalses del bajo Caroní se llene mucho más rápido, cosa que es ayudada por las constantes lluvias que han afectado las cabeceras del río.

Por lo tanto “se ha desaprovechado el agua” para generar más electricidad y en cambio el líquido ha sido “derrochado” a través del alivio de los embalses, pudiendo generar más energía y así evitar tantos racionamientos.

El llamado despilfarro de agua equivale a 43 mil 845 hectómetros, lo cual representan un 51,75 por ciento del embalse de Guri cuya extensión es de más de 4 mil 250 kilómetros cuadrados, el octavo en el mundo para la generación eléctrica.

Nuevamente usando fórmulas y un factor de conversión del bajo Caroní, Aguilar asegura que el agua que se ha dejado escapar corresponde a 47 millones 255 mil barriles equivalentes de petróleo.

Usando los precios establecidos por el Ministerio de Petróleo y Minas y se lleva esa cifra de barriles equivalentes de petróleo a dinero, se está hablando de 4 mil 496 millones de dólares. Y añade “todo esto nos lleva cuando se incorpora el costo del combustible derrochado a daños para la región de Guayana que se acercan a más de los 72 mil 284 millones de dólares” y si a este método se le anexa el impacto de los racionamientos fuera de Guayana la cifra llega a casi 87 mil millones de dólares.

Hipótesis abajo 

A juicio de Aguilar, tales datos permiten desmontar dos grandes teorías usadas por el Gobierno Nacional. La primera es el “excesivo crecimiento de la demanda” y la segunda que hay “derroche de parte de los usuarios”.

Sobre el primer apartado el especialista indica que “un país cuyo sistema eléctrico se contrae de esta manera tan pronunciada no puede tener una economía sana y de paso no tiene un ‘excesivo crecimiento’ de su consumo energético como se ha querido vender en 2011. El crecimiento no es excesivo, es más bien pírrico y se quiere vender como un ‘éxito’” y si lo pone en duda invita a preguntar dónde están los anunciados desarrollos como la Ciudad del Hierro, el Plan Ferroviario Nacional, por nombrar algunos.

En cuanto a la hipótesis del “derroche” de parte de los venezolanos dice Aguilar que se trata de “un tema con aristas inmorales y criminales. Porque con qué cara se acusa a los sufridos usuarios de ser derrochadores, cuando los que velan por el sistema eléctrico, en Guayana solamente han tirado al desperdicio casi 4 mil 500 millones de dólares en combustibles” sin incluir otros millones de dólares por obras que están rezagadas desde hace más de 8 años y podrían estar generando bienestar a las poblaciones que son víctimas de constantes apagones.

Reitera el consultor internacional, quien conoce parte del problema desde adentro pues fue llamado por Corpoelec para hacerle un estudio antes de la crisis eléctrica, que “las repercusiones del desastre por la tragedia guayanesa son nacionales y su solución requiere de una radical corrección de rumbo político para liberar a Venezuela de este ‘libreto’ de destrucción nacional, que la somete a la miseria y una gestión eléctrica desastrosa sin parangón en los 123 años de historia eléctrica de la nación”.

En cifras

17 mil 500 millones de dólares han sido destinados por el Gobierno nacional para atender al sector eléctrico.

700 días tiene la crisis eléctrica nacional sin que haya sido resuelta por Corpoelec y los organismos encargados.

85 por ciento de lo racionado en el interior del país, exceptuando a Guayana, ha sido usada para no desatender a la Gran Caracas.

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